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domingo, 6 de junio de 2010

Contando

Navegando por internet he encontrado hoy un antiguo blog de emigrantes donde planteaban (allá por marzo de 2007 parece ser) unas cuantas preguntas para gente que vivía fuera del país. Me han parecido interesantes, así que me voy a auto-entrevistar esta vez. Aunque quede un poco egocéntrico.

-¿Cuánto sabías de el país donde estás antes de irte a vivir a él? ¿Era como te lo imaginabas o se derribaron mucho mitos al estar ahí?


Pensé que sabía muchísimo más del país de lo que me imaginaba. Alemania no es ningún país desconocido en España. Su cultura, política, actualidad, historia... son temas corrientes que conviven regularmente con las noticias y los medios de comunicación. Pero los estereotipos pesan, y finalmente derribé prácticamente todos los que me traje. El más anecdótico es que, seguramente por las películas yanquis de espías y de guerra dobladas al español, nos pensamos que los alemanes tienen ese acento tan duro, marcando tanto las consonantes, y en especial la “rr”. Pues resulta que no tienen ese sonido en su idioma y les cuesta horrores pronunciarlo. Paradójicamente el acento alemán está más cerca del francés que del ruso (que por cierto, tampoco tiene nada que ver con el de las películas).

-¿Qué cosa (comida, costumbre, tradición, ley, lugar, etc) de este país te pareció tan buena que te gustaría poder exportarla a tu país natal?

Muchas cosas me gustaría exportar a España. Los políticos podrían estar bien. El otro día, el presidente federal de Alemania, Horst Köhler, dimitió por haber declarado que el motivo de las tropas alemanas en Afganistán es la protección de sus intereses comerciales. Fue muy criticado por ello y dimitió. No me quiero meter acerca de la bondad o maldad de esas declaraciones, pero si en España dimitieran los políticos tras cada declaración polémica, haría tiempo ya que no quedasen suplentes.

También exportaría la filosofía de las ciudades alemanas en cuanto al transporte público. Imaginar un servicio de cercanías, metro, tranvía y autobuses que te llevara rápidamente por toda la ciudad, que la gente realmente usara. Claro que Alemania tiene más dinero para ello, y soñar es gratis. Pero también respetan más a los ciclistas, y eso sí que sería muy positivo en España.

-¿Y a qué cosa no te acostumbrarás nunca?

Los españoles somos famosos por nuestra falta de integración en el extranjero. Me explicaré.

No me acostumbraré jamás a pasar el día sin comer nada más que un bocadillo vegetal/curryburst/café a mediodía y cenar a las 6 de la tarde. No tengo el cuerpo hecho a no comer sentado, caliente, tranquilo y con una mínima sobremesa. Aunque sea la 1. Pocos españoles llevamos bien esto, y nos ven poco integrados por ello.

El clima. El primer invierno lo llevé bastante bien. Aunque cuando llegamos a finales de Marzo el cuerpo me pedía sol y solo había lluvia y más frío. Este segundo invierno ha sido durísimo. No he pasado tanto frío en mi vida. Escribiendo estas lineas celebro los primeros 3 días seguidos con el termómetro por encima de 20 ºC en lo que llevamos de año. Estamos a 6 de Junio.

No me acostumbraré al pan negro ni al agua con gas. Jamás. Y lo he intentado, que conste.


Bonus track: ¿Qué cosa a la que pensaste que jamás te acostumbrarías, ahora te parece de lo más natural y no podrías vivir sin ella?

Que nadie me tache de sieso por esto por favor. En los bares, los restaurantes, en el metro, por la calle... La gente habla bajito para no molestar a los demás. Al principio los tachábamos de sosos, porque parecía que los españoles eramos los únicos que hablábamos. Y sin darme cuenta me acostumbré, y empecé a no hablar tan alto, a no levantar la voz nunca. Ahora cuando vuelvo a España las conversaciones de las otras mesas se me mezclan con la mía y me agobia tener que gritar para que me oigan hasta en el autobús.

Supongo que cuando vuelva a España definitivamente tardaré en “desalemanizarme”. Ya voy pidiendo paciencia conmigo.

domingo, 30 de agosto de 2009

Guía básica para el Erasmus novato

Al comienzo de una aventura Erasmus (o cualquier otra experiencia similar en el extranjero) las dudas y el miedo se mezclan con la emoción y el gusanillo de la incertidumbre de un futuro que, en la mayoría de los casos, te cambiará la vida. Es muy difícil generalizar como será un año en el extranjero, porque para cada uno de nosotros significará una cosa diferente y serán las gentes que conozcas las que marcarán tus vivencias. No obstante, sí que existen una serie de puntos que más o menos podría aplicar a los Erasmus (y en especial a los Erasmus españoles) y que conocerlos podrían simplificar tu adaptación y tu experiencia.

1.- El miedo inicial

Y es que ese miedo, esos nervios, la incertidumbre... al principio no te dejan ni pensar con claridad, y no se te irán hasta que pises por primera vez tu destino. Pero es normal, a todos nos ha pasado, y aunque mucho te insista de que no te preocupes, no van a desaparecer. Recuerda que en los países desarrollados, cualquier cosa grave que te pase se soluciona con una llamada de teléfono, que tienes tus coordinadores Erasmus de vuelta de todo y dispuestos a ayudarte. Además, en cada vez más universidades te van a asignar un “Buddy Student”, un estudiante nativo que te ayudará con la adaptación. Por ejemplo, en Alemania el papeleo es infernal y muy diferente al de España, pero no tengas ningún reparo en pedir ayuda, que lo harán encantados. Ya verás como los mayores miedos al final se quedan en pequeños problemas. El título de este blog lo saque de ese periodo, y si ahora me ofrecieran irme a China lo firmaba sin dudarlo.

2.- Los preparativos

Lo más importante que debes dejarte en casa son los prejuicios e ideas preconcebidas ¡todas! Más importante es que no te olvides tu portátil, tu cámara de fotos y tu mejor ropa de abrigo. No te vas de viaje ni de visita, te vas a vivir. La mayoría prefiere llevarse comida de casa (chorizo, jamón, un mancheguito...). Pero yo, personalmente, no lo recomiendo. Tu maleta ya va a pesar bastante, y no echarás en falta el embutido hasta dentro de unos meses seguramente. Eso si, revisa que tienes todos los papeles 40 veces por lo menos y todos los emails de los coordinadores. Y llévate fotos.

3.- El hogar

¡No lo dejes para el final! Mis lectores saben de sobra lo que me costó encontrar piso. Pero eso fue tras dejar la residencia. Normalmente la universidad de destino tiene acuerdos con residencias de estudiantes donde meten a todos los Erasmus. Como comienzo, opino que es la mejor decisión posible. Es donde vas a hacer los amigos, donde van a ser las primeras fiestas y donde vas a tener las menores complicaciones para vivir. No vas a preocuparte de contratar la luz, ni el teléfono, ni de firmar contratos raros como si alquilaras un estudio, e irte a un piso compartido, sin conocer la ciudad ni el idioma, es jugársela. Aun así ten en cuenta que el día que llegues puede que no tengas ni mantas, ni almohada, ni platos ni nada de nada. Tal vez no sea mala idea que te eches una funda de cama y una sábana a la maleta.

4.- Intégrate

El segundo tópico de los tópicos es que no vas a aprender el idioma si no sabías algo ya de antes. Olvídate de volver bilingüe, porque si no chapurreas un poco al principio, y dado que vas a estudiar poco, no lo vas a aprender por ciencia infusa. Al principio te moverás con los Erasmus y los demás españoles, y tal vez acabes metiendo en tu inglés palabras en italiano, alemán, francés y ruso, creando una especie de idioma paralelo más cercano al esperanto que al verdadero anglosajón. Se pueden contar con los dedos de la mano los españoles que no vinieron con un nivel de inglés o alemán ridículo. Pero aún así, no dejes de integrarte en la nueva cultura. Aprende de su historia, su forma de vida, sus fiestas populares, su arte y su gente. No caigas en juntarte solo con españoles y a reírte hasta de su forma de andar y criticarles todo. Te tratarán mejor y harás más amistades si muestras interés por su cultura ¿no estás tu orgulloso de la tuya? Para ellos también eres diferente, y ahora tú eres el guiri.

Y hablando de hacer amigos. Muchas veces comentamos entre nosotros que no esperábamos tener grandes amistades, y ahora nos sentimos como si fuéramos una familia. Cuando llegues el primer día sin ningún amigo, piensa que todos están como tú. No tendrás problemas en conocer muchísima gente, y todas las experiencias por las que pasaréis juntos unen muchísimo.

5.- Estudios

Este tópico si que se suele cumplir: los Erasmus no estudian nada, y en la mayoría de los casos ni aparecen por clase. Personalmente creo que esto último es un error. En la universidad vas a encontrar amigos nativos encantados de conocerte. Eres extranjero, y eres interesante ya solo por eso. Pero hay algo más. Tu vida va a ser un caos, y tener una pequeña rutina de clases te ayudará a que no se te vaya de las manos por completo y a no quedarte en casa la mitad de los días entre semana perdiendo el tiempo.

Y sí, nos aprueban todo (o casi todo). Sin esa presión en la cabeza, ya verás como aprendes a disfrutar de las clases. No te quejes de que su sistema educativo es peor, o más fácil o más difícil: es diferente y punto. Disfrútalo.

6.- Dinero

Aquí entramos en un punto complicado, ya que cuando pienso en el dinero que me he gastado aquí... seguramente podría haberme comprado un coche y haberme independizado de mis padres. Hazte a la idea de que te vas a gastar una media de 600 € al mes, según mi experiencia y mis compañeros. Por supuesto depende mucho de tu destino, de cuanto sales de fiesta, blablabla. Para empezar calcúlate algo así. Y aunque habrá muchos que vienen con los gastos pagados, no deberías rechazar un Erasmus por razones económicas. Existen docenas de becas, y si eso no te vale, conozco muchos Erasmus que trabajando algunas noches a la semana en un bar han conseguido pagarse la estancia y aprender el idioma. Será jodido, pero no imposible.

7.- Enamórate

Y aunque lo que dicen los de Muchachada Nui es cierto (los Erasmus follan menos de lo que dicen), difícil es que te falte algún que otro escarceo amoroso. Y es que lo que es válido en España no deja de serlo en el extranjero: tienes que ser abierto y echarle un poco de morro. Tu acento, tu aspecto mas o menos exótico, la cantidad de gente que conoces, las fiestas... son los ingredientes para que conozcas a alguien. Y a los que tienen a su pareja en casa: siento mucho decirlo, pero sólo conozco a dos personas cuyas relaciones sobrevivieron al Erasmus sin infidelidades. Los cuernos están a la orden del día y el 90% de la gente ha sido infiel. Por otra parte, si tu novio/a se va de Erasmus ¿por que no te mueves y os vais los dos? Compartiréis una experiencia maravillosa juntos, y de paso os servirá para iros de casa de vuestros padres de una vez por todas.

Atardecer en Berlín

8.- Esto no es la realidad

No pienses que va a durar para siempre este ritmo de fiestas, tiempo libre y cachondeo. Tomo una cita que leí en internet: “El Erasmus no es un mundo paralelo. Mucha gente lo quiere ver así para justificarse o autoengañarse. Tú dejas tu país y tu vida durante un año y haces amigos, una vida nueva... Pero realmente tu vida sigue estando donde la dejaste. No es un año paralelo, es un episodio más de tu vida, un paréntesis extraño, pero una parte más de tu vida”. No obstante puedes descubrir lo que puede que no vieras antes de salir, y que te acompañará para siempre: sé abierto y no dejes de querer aprender de las gentes y los lugares. Desde luego no es necesario ser Erasmus para llegar a esta conclusión, pero es la filosofía de vida de cualquier viajero.

Solo hay un punto del que no voy a hablar, que aún no he vivido y que aterroriza a más de uno: la vuelta del Erasmus: volver a casa de los padres, a las rutinas, a tu ciudad... pero si ya he aprendido a vivir en un país extranjero ¿es mi única opción volver a casa?

Para terminar, si a donde vas es a Alemania, los últimos mañoconsejos:

1.- Prepárate para el frío y la falta de sol.

2.- Hazte a las costumbres del país: horarios, normas de educación, etc.

3.- No te preocupes si la gente es muy fría y seca al principio. Luego los conoces y la mayoría de la gente es encantadora.

4.- Habla inglés y alemán, no descuides ninguno de los dos.

5.- Acostúmbrate a la gastronomía local: el kebab.

6.- Ojo con la cerveza. Es muy buena y muy barata. Cuando vuelva al médico me va a echar la bronca por como me he dejado el hígado.

7.- Prepárate también para el verano, porque la vida cambia por completo.

8.- Este consejo ya para los tíos: las alemanas no son unas facilonas ligeras de cascos y son mujeres muy independientes por lo general. No vayas de macho español ligando con guiris que solo conseguirás que se rían de ti ;p.

viernes, 12 de junio de 2009

Comer sano y con fundamento

Nuevamente inspirado por mi compadre Juanlu (cuyo último artículo me ha llegado al alma), voy a escribir algo más sobre lo que he aprendido en germania.

Manual de emergencia de supervivencia culinaria para españoles

Mil veces he comentado lo mal que se come en Alemania. Los pobres lo intentan, pero no se puede ser bueno en todo. Aquí voy a recopilar unas pocas recetas que me han salvado la vida y que espero sirvan de ejmplo para algún que otro erasmus perdido por el mundo.

Papas bravas

Plato por excelencia de los bares españoles. Su preparación es tan sencilla que no se por qué mi madre no me las hacía para merendar.

Ingredientes:

- Patatas
- Mayonesa
- Kétchup
- Tabasco

Preparación: 

Se pelan las patatas y se cortan en dados, ni muy grandes ni muy pequeños. Se cuecen las mismas en una olla con un poco de sal durante 15 – 20 minutos. Una vez cocidas, se cuelan para quitar el agua y se fríen con abundante aceite (a poder ser de oliva) hasta que estén doradas. Ese aceite se puede guardar más tarde para futuras frituras, ya que freír patatas apenas lo ensucia. 

Mientras tanto, la salsa. Cada cual tiene su propia receta, pero a mí siempre me ha parecido la más sencilla esta: 3 partes de mayonesa por cada una de kétchup, y el tabasco al gusto (ojo que pica mucho).

Judías con chorizo

Otro clásico de la cocina española, sobre todo por la diversión que asegura horas después de su ingesta.

Ingredientes para 4 personas:

- Bote de 1/2 kg de judías blancas ya cocidas
- Uno o dos dientes de ajo
- Algo de chorizo
- Aceite y vinagre

Preparación:

Sencillísimo: se echan las judías, los dientes de ajo pelados, el chorizo al gusto (unas 12 o 15 rodajas), una cucharada de sal, otra de vinagre y otra de aceite. Agua hasta cubrirlo todo y a cocer 15- 20 minutos a fuego lento.

Lentejas

Este ya no le mola a todo el mundo, pero es mi plato favorito. Existen mil formas de hacerlas, pero aquí vamos a lo fácil.

Ingredientes para 4 personas:

- 250 g. de lentejas
- Una cebolla
- Algo de jamón y chorizo
- Una taza de arroz

Preparación:

Básicamente lo mismo que antes, pero con matices. Primero se dejan las lentejas la noche anterior en una cazuela bien de agua. A la mañana siguiente las cuelas y vuelta a la perola. Añadir agua, sal, algo de aceite y media cebolla picada (también te lo puedes saltar si no te mola mucho). Cocer media hora a fuego lento. Luego se le añade el chorizo, el jamón y el arroz para dejarlo cocer otra media hora. Mientras tantos freímos un poco la otra media cebolla y a la cazuela también. Finalmente se sirve todo.

Chorizo

Ingrediente muy importante de la cocina que muchos españoles echan en falta en estas tierras.

Ingredientes:

- Una ristra de chorizo

Preparación:

En vez de ir a los supermercados pequeños, mueves el culo hasta una gran superficie como Real o Kaufland y te compras un chorizo. Luego lo dejas secar un par de días y listo. Se recomienda comer a rodajas.

(Esta receta también es válida para el jamón, créanme o no).

Tortilla de patatas

Otra de las recetas clásicas. La "Spanish omelet" es como la cerveza San miguel, que donde va, triunfa.

Ingredientes para 4 personas:

- Pataticas
- Cuatro huevos
- Aceite de oliva
- Una cebolla
- Un poco de leche (opcional)

Después de pelar y cortar las patatas, se ponen a freir en aceite de oliva. Cuando lleven un ratico, se les echa encima la cebolla picada hasta que esté frito todo. Mientras tanto, se baten los huevos con sal y un chorro de leche para, finalmente, mezclarlo todo en la sartén.

El truco del almendruco es darle la vuelta a la tortilla. Yo me suelo fijar cuando empieza a solidificar el huevo, y suele ser un buen momento para darle la vuelta. Una vez lista, se recomienda dejar reposar 10 minutos para que no se te desparrame al cortarla. Lo de cortarla en cuadradicos ya es al gusto.

Paella

La joya de la corona de la cocina española. Muchos creen que es difícil de cocinar, y nada más lejos de la realidad. Tan solo permítanme proponer esta receta como “paella”, con permiso de los valencianos. No olvidemos que esto es un manual de emergencia.

Dos a la vez, con dos c*****s

Ingredientes para 4 personas:

- 4 tazas de arroz
- Medio pollo troceado (en caso de no tener en tu supermercado, compra otra cosa, como alitas de pollo o algo así)
- Una cebolla
- Un tomate grande
- Un diente de ajo
- Un taza de guisantes
- Un pimiento verde
- Azafrán o colorante de cocina (más barato, aunque no tan sabroso)

Preparación:

Probablemente no tendrás paellera, así que vamos a improvisar con una olla y/o/u sartén grande.

A lo primero, freír el pollo hasta que empiece a dorarse, a fuego lento. A continuación, y sin sacar el pollo, se echa el pimiento y, un poco más tarde, la cebolla picada. Cuando esté el pimiento a medio freír, echamos el tomate pelado y picado. Una vez todo bien frito, echaremos 8 tazas de agua (el doble que de arroz), el diente de ajo pelado y troceado, los guisantes, una punta de azafrán (o una cucharilla de colorante) y sal al gusto. Sube el fuego para que hierva antes, que si no te puedes tirar la vida. Una vez que el agua rompa a hervir, echamos el arroz y bajamos el fuego al mínimo.

Es muy importante ir vigilando el arroz para que no se pegue demasiado. En cuanto haya absorbido el agua, se retira del fuego y se deja diez minutos reposar.

Y eso es todo de momento. Recetas muy sencillas con productos internacionales para sobrevivir en Alemania lejos de la comida de casa. Una lástima que aquí no vendan ternasco…

lunes, 6 de abril de 2009

FHTW

Tanto tiempo que llevo viviendo en Berlín y aún no he dedicado un artículo a mi facultad.

Mi universidad de acogida se llama (atención) Hochschule für Technik und Wirtschaft (HTW), que viene a significar “Escuela superior técnica y de negocios”. Hasta hace nada se llamaba Fachhochschule für Technik und Wirtschaft, y es con ese nombre con él que se la conoce: FHTW (se pronuncia algo así como efjatebe). De este tipo de escuelas técnicas, es la más grande y más longeva de Berlín. La universidad tiene estudios en ingeniería, empresariales, comunicación y diseño de moda.

Esta universidad tiene 5 campus: Campus Allee der Kosmonauten, Campus Blankenburger Pflasterweg, Campus Marktstrasse, Campus Treskowallee y Campus Oberschöneweide. Yo empecé en Treskowallee, que es donde di mis asignaturas de ADE que me dieron tantas alegrías, y ahora me han mudado a Marktstrasse (en Ostkreuz), que es donde tienen emplazado su centro de energías renovables y de lo que yo quiero hacer mi proyecto.

El ambiente universitario aquí es buenísimo. En cada campus tienen salas de relax con sofás y futbolines (imaginar los efectos de tener eso en España) y en el comedor (Mensa) se puede comer desde 2 €. Luego ya están las comodidades esperables: bar, wi-fi, salas de ordenadores, etc. No obstante, remarcar que aquí el comedor lo cierran a las 2 y la cafetería a las 5 y media de la tarde.

Las clases están muy bien. No estamos tan aglomerados como en la Universidad de Zaragoza, sino con 10 o 15 alumnos por clase (a veces más, pero raramente). El profesor pasa lista siempre y se conoce por su nombre a todos los alumnos, sobre todo a los Erasmus. Por otra parte, si una asignatura tiene, por ejemplo, 4 horas semanales de clase, las 4 horas se dan del tirón (con un descanso en medio). Vamos, que por cada asignatura solo tengo que ir una vez a la semana. Esto lo tienen pensando porque la mayoría de los alumnos combinan los estudios trabajando, ya sea de camareros o cosas por el estilo.

Pero me dejo lo mejor para el final. Hace no mucho fue San Pepe. Ni qué decir tiene que esa fecha me trae muy buenos recuerdos, pero también me vienen a la cabeza los carteles del Petriz y los policías con perros. A lo que voy es: aquí las fiestas universitarias las organiza y patrocina la propia universidad. No hay que pelearse ni con el rector, ni con la policía ni con nadie. Tan solo la propia secretaría, ayudada por la asociación de estudiantes, va organizando las fiestas a lo largo del cuatrimestre.

Por ejemplo, hace dos semanas fue la fiesta de bienvenida de los nuevos Erasmus que han venido ahora. Todos los estudiantes estábamos invitados y estuvo genial. Unas fotos:

Pimp

Scissor Siters

Yeah

PD: Desafortunadamente, volver a un campus de mi palo también tiene su lado negativo: vuelta a los frikis, vuelta a que no halla mujeres. Menos mal que solo tengo una clase a la semana.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tschüs Biesdorf

Me ha costado, pero ahora que me voy, es hora de escribir un pequeño artículo acerca de mi estancia en la residencia.

Vivir en una residencia, para un estudiante, es de lo mejor que te puede pasar en esta vida. Sobre todo si es mixta. Las fiestas han sido continuas. No ha habido ni un solo día que no hubiera una pequeña fiesta aquí o allí. Lo malo: los putos residentes que no son estudiantes, y no hacen más que dar pol'culo porque hacemos ruido. No quiero callarme: cabrones, tenemos muros de 30 cm de hormigón. Mis vecinos me hacían fiesta y apenas los oía. Putos siesos, sois unos aguafiestas y unos hijos de puta amargados.

Ya me he desahogado. Ahora, tres documentos inéditos en el blog. Primero, una foto cutre-manipulada de mi habitación.

Mi habitación

(Pincha en la imagen para verla más grande)

Segundo: mi colección de cervezas.

Colección de cervezas 1.0

Llegué a tener 60 botellas diferentes. Formó parte de una emocionantísima competición con mi compadre Ramón. Acabamos en empate, como amigos y como caballeros. Las he tenido que devolver. Voy camino de mi colección número 2.

Y por último: yo, de resaca, enseñando mi habitación el primer domingo con sol desde octubre (hoy).

Un abrazo gentes de Biesdorf. No puedo imaginar un Erasmus mejor sin vosotros. No me he marchado, solo he ampliado nuestro territorio.

Buscando piso en Berlín (5ª Parte)

En anteriores capítulos (1, 2, 3 y 4)

Amigos, la odisea ha terminado.

Fue un fin de semana difícil después del hachazo del otro piso, pero afortunadamente tenía un gran equipo conmigo.

Y es que mi futura compañera de piso, Giana, no se rindió ni mucho menos, y siguió tirando de nosotros para ver pisos, aunque eso significara levantarse el domingo a las 8 de la mañana después de haberse clavado 4 Gin-tonics la noche anterior, amén de 8 cervezas.

Pero bueno, el trabajo duro dio sus frutos. Los alemanes a cabezones nos ganan de calle a lo maños, y mis compañeros de piso dijeron que iban a encontrar piso sí o sí. Y así, el lunes pasado, se produjo el milagro y por fin (¡por fin!) lo encontramos.

Ya tengo piso. Aún no me lo puedo creer. Voy a vivir en el barrio de Neukölln de Berlín. Voy a tener un cuarto enorme, dos baños, una cocina perfecta para comer todos juntos. Madre mía que piso.

Mi plaza.

Epílogo

La búsqueda de piso ha sido larga y tortuosa. Ahora miro atrás y me doy cuenta de los fallos que cometí. Si estás buscando piso en Berlín, déjame aconsejarte:

- Sobre todo no lo dejes para el final. Las clases del segundo semestre empiezan el día 1 de abril, y la demanda, conforme se acercaba esa fecha, se disparó. De tener un par o tres de solicitudes por piso, pasaban a tener más de 20 ¡cada día! Fue una cosa exagerada. Además, mis posibilidades se reducían notablemente por no hablar alemán fluido. No hablemos de los incrementos de precio.
- Buscar un piso completo es increíblemente difícil para extranjeros en Alemania. Te piden montañas de papeles de todos los tipos, y eso si te pasan por alto ser español. Buscar un piso compartido, sin ser moco de pavo, es mucho más fácil.
- Aunque al final es la casualidad la que determina con quién vas a vivir, es muy muy importante tener unos buenos compañeros de piso. Puede parecer una perogrullada, pero cuando llevas varias semanas buscando, cuando te rechazan uno tras otro, la desesperación te puede llevar a cometer locuras. Una chica iba a vivir con nosotros, y viendo que nos estaba costando un poco encontrar, se ha ido a vivir con una señora mayor a una habitación si amueblar y pagando 300 euracos. No desesperes y ten paciencia.

Es extraño. Al final todo ha sido cuestión de suerte. Conozco gente que a estas alturas, y siendo muchísimo más válidos que yo, no han encontrado piso. Ahora se van a cambiar las tornas. Tenemos una habitación libre y debemos buscar alguien para ocuparla. ¿Debería ser un cabrón como los hijos de puta que me mandaban a la mierda, o por el contrario darles el trato de comprensión y respeto que tanto eché en falta?

Proximamente mis aventuras desde el piso nuevo

sábado, 21 de marzo de 2009

Buscando piso en Berlín (4ª Parte)

En anteriores capítulos (1, 2 y 3)

Hay luz al final del túnel, pero aún está lejos.

Sálvese quien pueda

Ring Ring. Las llamadas de Javier sin venir a cuento me ponen los pelos de punta. Nunca son buenas noticias.

Javier: Oye David, que he estado hablando con mis padres. Y siento avisaros con tan poco tiempo. Pero es que no les pedí permiso para irme de la residencia y no me quieren dejar el dinero para el depósito del piso ni los papeles ni nada. De hecho me han ordenado que me quede en la residencia…
Yo (reprimiendo ira homicida): Diox mío.

Así, amiguitos, nos quedamos sin Javier para buscar piso. Era un 10 de marzo. Llevábamos buscando piso desde finales de enero y mes y medio después, tras ver docenas de pisos para 3 personas, nos quedamos en 2, y encima sin el único que habla alemán. Así que al grito de ¡sálvese quien pueda! decidimos hacer desbandada general y buscarnos cada uno la vida por nuestra cuenta.

Vuelta a las WGs

Ya os conté lo de los pisos compartidos de Alemania. Les llaman WGs (vegues se pronuncia). Esta vez era muy distinto: ya no eran para un mes, sino indefinidas. En mi página de wg-gesucht (la cual ya conozco como la palma de mi mano) salen, cada día, más de 20 anuncios ofertando alguna habitación vacía. El aspecto de la página es tal que así:

A la izquierda se ven unos muñequitos. En color se ve quién vive, si es un chico o chica. En sombreado lo que están buscando: chico, chica o si les da igual. El primer problema aquí ya es la discriminación: los pisos de chicas suelen preferir chicas también (aunque una vez vi un piso de 4 chicas que buscaban a un chico. En el anuncio decían que eran modelos. Si no las llamé 40 veces…). A continuación dice cuando pusieron el anuncio, el precio, el tamaño, el barrio, desde cuando está libre y piso y, por último, hasta cuando estaría libre. A veces salen cosas tan raras como gente que alquila su habitación un fin de semana, o algunos que te lo dan para 2 años exactos.

Luego ya hay que mirar los anuncios en sí. Yo siempre me fijaba lo primero si decían “Rauchen nicht erwünscht”, que significa que no desean fumadores. Segunda discriminación. Pero no terminaban ahí. También vi muchos anuncios donde rechazaban expresamente a los Erasmus. No hay dos sin tres.

Como todo en esta vida, también hay que saber jugar a buscar WG. Los anunciantes suelen dejar el email y, a veces, su número de teléfono. El email te permite prepararte un texto elegante y mandarlo a diestro y siniestro, uno detrás de otro. Llegaba a mandar más de 10 al día, pero no contestaban más que uno o dos, muchas veces para decirme que ya lo habían alquilado. Ya estaba tan hasta los mismísimos que pase a la ofensiva brutal: mirar la página cada dos horas y llamarlos directamente al teléfono. De esta forma conseguía 3 o 4 visitas al día.

El colgado

Uno de los primeros que fui a ver era el piso de un tío de 35 años, que acaba de alquilar un piso para dos y alquilaba la segunda habitación, de unos 15 metros cuadrados, por 280 €. Fue el primero que vi, e hice bien en mantener la calma, porque el tío era francamente extraño. No había muebles aún en el piso, ni siquiera en la cocina. La habitación no tenía luz y era muy pequeña para ese precio. Un mal rollo que no veas. Me largué de allí.

La de la gata

No sabía si titularlo este la de la gata o la de los pingos. Realmente no me molestaba que tuviera una gata, me encantan los animalicos, pero es que la casa tenía un pasillo en forma de L que envolvía al resto de habitaciones, de unos 15 metros de largo en total, donde el lado de la pared estaba, desde el suelo hasta el techo y a lo largo de todo el espacio, lleno de estanterías hasta arriba de cosas. Una cosa exagerada. Ni que tuviera el síndrome de Diógenes la mujer. Tenía 31 años y era muy simpática. Pero la habitación, sin estar del todo mal, tenía una cama de no más de 70 cm de ancho. También la dejé pasar. No me gustaba ver fotos de la gata en todos lados.

Los italianos

Este piso sí que molaba. Habitación de 25 metros con balcón. Suelo de parquet, salón, cocina súper grande, etc. Vivían dos italianos que, además, hablaban español. Había muy buen rollo, y en seguida me confesaron que les encantaría que viviera con ellos, que la gente latina tenemos más salero y todo eso. Me dijeron que me llamarían en un par de días, que se lo iban a enseñar a más gente que ya habían dado cita y tal, pero que vamos, que seguro que me lo daban.

Al volver a casa, Marco, mi colega italiano, me dijo que me olvidara. A la primera mujer que fuera a ver ese piso, mis posibilidades caerían al 0%. Debió de ser así, nunca volví a saber de esos cabrones.

Los robots

Otro que fue curiosísimo fue el de un piso de alemanes de 25 años en el que todos estaban haciendo sus tesis, proyectos, etc. Era un ambiente perfecto para mí, ya que eso es lo que pienso hacer este cuatrimestre. Pero la gente del piso no gesticulaba absolutamente nada. Me entrevisto una chiquilla a la que solo conseguí sacar media sonrisa diciéndole mis mejores coñas rompe-hielos para estos casos, con las que alguno se ha partido el ojete. El único que tenía buena cara era el que se iba del piso. Tal vez por eso estaba tan contento. Aquel piso era como un velatorio.

El MacGuffin

Un día estaba en casa, rallándome con que no encontraba nada, y de repente me llama una chica al teléfono. Esto es parte de la conversación traducida del inglés.

Chica desconocida: ¡Hola! He leído tu email y creo que vendrías muy bien en nuestro piso. Quedamos en tal bar a las 8 y hablamos sobre cómo buscarlo.

Fenomenal. Parece amable. No sé si ha dicho que aún no tienen piso, pero puede que no la entendiera. Estaba en ese momento con dos amigas de la resi y se vinieron a acompañarme. Pero fui todo el camino dándole vueltas sobre si realmente me había dicho que aún no tenían piso. ¿Sería eso posible?

Al llegar me encuentro con la chiquilla esta, alemana, de Stuttgart, y otro chaval más, de aquí de Berlín. Me empieza a contar la moza, que se llama Giana, que aún no tienen piso y que si quiero puedo buscar con ellos. Están pensando en buscar uno para 4. “Buena suerte”, pensé.

No sé aún muy bien como me metí en semejante locura de ponerme a buscar piso con unos desconocidos cuando, después de mes y medio y dejándonos la piel, no habíamos sido capaces de alquilar uno nosotros. Tampoco tenía nada que perder por otro lado.

Pues nada, al día siguiente fuimos a ver un par de pisos que había encontrado Giana. No estaban del todo mal, pero quisieron seguir buscando. Yo me reía para mis adentros: “dejar escapar oportunidades, que ya veréis, ya”.

El jueves otra vez. Teníamos 7 visitas a pisos. La tía se había buscado 7 visitas en un día. Fuimos viendo uno tras otro, todos en el centro, unos mejores, otros peores, alguno magnífico. Pero lo que me sorprendió no fue solo que hubiese encontrado, sino que los vendedores se los ofrecían. Esto es ¡el vendedor quería realmente alquilárselo! ¡Y le volvían a llamar una y otra vez para insistirle! ¡Me sentía como una estrella de cine!

Y al final, lo encontramos. Un piso cojonudo, en Neukölln, a 5 minutos de dos paradas de metro, con supermercados, tiendas, bares, cines, ¡gente en la calle! El piso tiene 130 metros cuadrados, con 4 habitaciones de más de 20 cada una, con balcón y una cocina enorme. Es un piso perfecto. Y nos va a salir por 210€ por cabeza. No me lo podía creer. Aún no me lo creía que fuera a tener piso, después de todo esto.

Bueno, no empecemos a chuparnos las pollas todavía. Aún hay que firmar los papeles, y ya estoy de vuelta de todo con estos alemanes, así que aún puede que me lleve otra decepción. No obstante, es significativo que la chica esta encontrara piso en tan solo 2 días. ¿Es que somos unos inútiles nosotros? Pienso en las sabias palabras de Kike:

En la escala social de Alemania, los turcos están abajo del todo, y los españoles a continuación.

Kike Ortilles, iluminado del Metal

"Puede que todo haya terminado ya." Pensé.

Una vez más, me equivoqué. Me llama hoy Giana. Ha mandado el contrato a su padre, y por lo visto es inusualmente extraño. ¿Que querrá decir con eso? Por lo visto es un contrato del tipo "te pillo-por-los-huevos". Su padre no se fía. Vamos a tener que pasar de él. A seguir buscando WGs. Me cago en todo.

PD: En vistas de que nos habían asegurado el piso, cancelé las otras citas que tenía para ese día. Mi colega Lucas (que es mi colega del metal en Berlín) lo está llevando bastante mal, así que llamé a una de ellas, para en vez de cancelarla pedirles que fuera Lucas por mí. Volvió emocionado: resulta que era el piso de unos metaleros pseudo-góticos, con la casa decorada con arañas, posters de heavy metal, etc. En el baño tienen un meadero de bar, y en el salón asientos de avión auténticos. Además, para rematar, el edificio es una especia de comuna de heavies, que viven cantantes, guitarristas, etc. Ojalá se lo den, porque para él es el piso perfecto.

Último capítulo...

lunes, 16 de marzo de 2009

Buscando piso en Berlín (3ª Parte)

En anteriores capítulos (1 y 2)

Solucionado el tema de la vivienda para marzo, tocaba ponerse de nuevo manos a la obra. Llevábamos vistos ya como 10 pisos para nuestro equipo hispano-mexicano. La moral ya flojeaba, nos habíamos llevado muchas decepciones. Pero aún quedaban algunas más.

La Schufa y el resto de papeleo

Ya habíamos visitado un montón de inmobiliarias y vendedores, y ninguno nos había comentado aún ¿tenéis la schufa?

¿Qué cojones es eso de la schufa? ¿Horchata nos pides o qué? Pues es un papel oficial que dice que no tienes deudas, y sin ese papel no vas a hacer ningún negocio en Berlín. No solo hay que ser honrado, no solo hay que parecerlo: tienes que tener un papel que lo justifique.

¿Y qué más papeleo hace falta? En Alemania, al alquilar un piso, la renta de este no puede suponer más del 33% de tus ingresos mensuales. Esto quiere decir que si, por ejemplo, alquilas un piso que cuesta 600 € al mes, tienes que ganar como mínimo 1800. ¿Cuánta gente habría viviendo en la calle si esto estuviera en España? Evidentemente nosotros no tenemos ingresos. En ese caso necesitamos un aval de nuestros padres, pero como somos extranjeros, dicho aval debe ir firmado (atención) ¡por un cónsul alemán!

Llamé a la embajada de España en Berlín a que me aclarasen esto. Como buenos funcionarios españoles, me fueron pasando de un departamento a otro, hasta que finalmente me confesó uno: “no tengo ni idea de qué me estás hablando”.

Finalmente llamé al consulado honorífico de Alemania en Zaragoza y me dijeron que sí, que no había ningún problema en firmar si iba mi padre. 20 € que me costaría, que tienen que comer.

Al final no lo hice.

El cojo-piso

Me llama Lucas, sobresaltado

Lucas: ¡Agüita David! ¡Agüita! ¡Escucha esto! ¡120 metros cuadrados, 4 habitaciones y salón amueblado, todo incluido 600 €!
Yo: ¡No puede ser! ¡Compra! ¡Llama! ¡Haz algo!!!!

Bueno ¡No empecemos a chuparnos las pollas todavía! Nos responden al email. Domingo, a las 3 de la tarde, venir a ver el piso.

Vamos Javi y yo. Lucas estaba ocupado. El piso estaba en Kreuzberg, sobre el Curry 36, algo así como el Calamar Bravo de Berlín de las salchichas. Todos conocen ese sitio. Entramos algo desconcertados, pero una pareja nos dice “el piso está en el 3º” ¿tanto se notaba que íbamos a verlo?

Subimos las escaleras. La puerta estaba abierta. Pero algo raro pasaba ¿había una fiesta? ¿Qué hacía tanta gente allí? No exagero: había más de 50 personas viendo el piso y rellenando como locos unos cuestionarios para que los dueños decidieran a quién elegir. ¡Qué locura!

El piso era una maravilla, era el piso soñado de cualquier estudiante. No me extraña que hubiese ido tanta gente. La dueña estaba de los nervios sin saber qué hacer. Rellenamos uno de los papeles y nos largamos. En menos de 10 minutos se había formado una cola de gente en la escalera desde el 3º hasta el bajo que también estaban interesados.

Lista de frustraciones que nunca podré satisfacer:

-Enrollarme con Charlize Theron
-Comprarme un Bugatti Beyron
-Vivir en ese piso

El vendemotos

Llamo a un piso a ver si nos servía. Me responde un vendedor. Le digo “Miré, que estamos buscando pisos para 3 personas, en tales barrios, no muy caros, nos da igual que sean viejos, etc…” “Tengo justo lo que necesitáis, quedamos en Funsfainsstrasse a las 4”.

Vamos para allá. Entramos en el edificio y subimos hasta un 5º sin ascensor mientras el tío va gritando que este es muy bueno para el ejercicio. Lucas va murmurando. Al llegar a la puerta, no le abre la llave (¿?). “Va, no pasa nada, igual es que ya está alquilado” (¿¿??). “Pero tengo otro al doblar la esquina”. Yo flipaba con el gacho. Vamos hacía el otro mientras el tío me va soltando la chapa de que él es un vendedor autónomo, que no hay más intermediarios y que nos iba a salir más barato y blablabla. Un pesado que era. Llegamos al otro piso, que también estaba en un 5º sin ascensor. ¡Pero esta vez era solo de dos habitaciones! ¿Es que no sabía contar este idiota o qué?

Yo: A ver, que somos 3, que necesitamos 3 habitaciones separadas. Esto no nos vale.
Vendemotos: Si bueno, pero igual podemos arreglar esto con un biombo o algo que os separe.
Lucas: Que no tío, que no nos sirve.
Vendemotos: ¿Qué pasa? ¿Te da miedo dormir con otro hombre o qué?

Menudo gilipollas. Nos suelta al final que tiene otro piso perfecto en Wedding (a tomar pol’culo). Qué está lejos, si, pero que es la polla y barato y genial y blablabla.

Al final del día fuimos allí. Y esta vez era un piso de 3 habitaciones, cierto, ¡pero para ir a la última había que pasar a lo largo de la 2º! ¿Es que este imbécil no veía Barrio Sésamo? ¡Que somos 3! Coño, del vampiro que contaba tu solo te fijaste en lo de chupar la sangre!

Los inexplicables siesos

Antes de este último piso vimos otros 2, en el barrio de Friedrichshain (perfecto para nosotros). Uno en mitad de Frankfurter Alle. Grande, muy grande, con salón y cocina separados. Era genial. Le decimos al gacho que ya, que lo queremos, que nos lo quedamos. Pero el chaval quería vendernos lo muebles de la cocina por 300€ y el parquet del suelo por otros tantos. Le dijimos que bien, que se lo compramos todo pero que nos lo quedamos, que ya no tienen que buscar más. Y entonces va el muy cabrón y nos suelta que le parece estupendo, pero que tiene que enseñarlo a más gente y que la inmobiliaria decidirá.

¡La madre que lo parió! ¿Pero qué más te dará uno que otro? Si tenemos los papeles, tenemos el dinero ¿qué más quieres? ¿Qué te la chupemos o qué?

Estábamos flipando. Fuimos a ver el segundo. También estaba muy bien, y otra vez fuimos a decirles lo mismo: que ya lo tenían alquilado, que ya estaba. ¡Y otra vez nos salieron con las mismas! ¡Que decidirá la puta inmobiliaria! ¿Qué les pasa en este país? ¿Es porque son idiotas? ¿Es porque somos extranjeros? ¿Es porque les gusta tocar los cojones?

Aún no entiendo nada. Las personas con las que hablamos no eran los dueños, sino los actuales inquilinos. Ambos eran de una inmobiliaria (ignoro si la misma, pero lo dudo) ¿Qué les importaba quienes fuéramos? Si lo único que tenían que hacer era llamar a la inmobiliaria y decirles ¡ya tenemos clientes! Pero en lugar de eso se complican la vida de esta manera.

Están locos estos germanos. Y me están amargando la existencia.

Continuará. Ojalá la próxima parte sea la última.

Siguiente capítulo...

Buscando piso en Berlín (2ª Parte)

Buscando piso en Berlín (1ª Parte) aquí

Empezábamos a quedarnos sin tiempo. Era la última semana de febrero y aún no teníamos nada a lo que agarrarnos. Nuestros contratos con la residencia de estudiantes terminaban con el mes y nos veíamos en la calle. Esa semana tocó entonces buscarnos un lugar donde poder vivir en marzo mientras seguíamos buscando piso.

Yo acudí otra vez a wg-gesucht, porque también tienen anuncios de habitaciones en pisos compartidos, buscando las que ofrecían para un mes nada más.

No fue difícil encontrar 4 anuncios a precios asequibles. He aquí un resumen de cómo eran.

El piso de las alemanas

El primero que fui a ver fue un piso en Friedrichshain, en la avenida Frankfurter Alle. Esta calle era la avenida principal de la época de la RDA, con edificios con aspecto exterior de palacios. La avenida tiene una anchura de unos 80 metros, para que los desfiles militares pudieran hacerse a gusto. Subo al piso, y este era una maravilla: limpio, renovado, luminoso, grande. Vivian dos chicas (bastante guapas por cierto), y una iba a irse un mes no se a donde y por eso lo alquilaban. Yo ya les iba a decir que sí, que me lo quedaba. Pero tenía que pasar la entrevista.

Esto de las entrevistas de los pisos son como las de trabajo: que un poquito hay que mentir, pero con la diferencia de que no tienen manera de comprobarlo (me imagino a Juanlu vendiéndoles la moto para actuar mejor). He encontrado muy efectivo contarles dos cosas:

- Que soy español, pero a pesar de ello responsable y ordenado. Les gusta nuestro carácter mediterráneo, pero aberran que seamos ruidosos. Es importante demostrarles que no les vamos a despertar a las 4 de la mañana cantando sevillanas.
- Que estudio ingeniería y quiero hacer mi tesis sobre energía renovables. Técnicamente esto es cierto, y les gusta oírlo.

Bueno, la entrevista iba de pm hasta que me preguntó si comía carne.

Yo: Bueno, pues si que como carne (es que soy omnívoro, ¿sabes?).
Tía que empezó a parecerme un poco rara en ese momento: Uy, pues cuanto lo siento, porque somos vegetarianos.

Tócate los cascabeles. A tomar por culo el piso.

El piso del francés

Esta vez era de un piso de franceses en Kreuzberg, barrio famoso por sus casas antiguas, su ambiente alternativo y los innumerables yonkis que pueblan sus estaciones de metro.

Nada más entrar al piso vi que me había metido en una película de decadencia francesa: botellas por todos lados, suciedad, pintadas extrañas por las paredes. Afortunadamente tengo tolerancia a la mierda, así que hice la vista gorda. Vi la habitación: colchón en el suelo lleno de mierda, muebles llenos de colillas, libros amarillentos desparramados… pero lo mejor estaba por venir. Me suelta el dueño que lo primero que me quiere enseñar es el sistema de calefacción: una estufa de ladrillo a la que hay que ir metiendo carbón cada 2 horas para mantenerla encendida. Había una de estas en cada habitación. Yo flipaba que a estas alturas aún funcionasen con eso. He estudiado demasiado los efectos del CO como para quedarme allí. Le dije que me lo pensaría y dije adiós al franchute. He buscado en internet y era una cosa así:

Los lemmings

Esa misma tarde fui a ver otro piso. Como suele pasar, el más cutre de la calle que era. Pero eso a mí ya me daba igual. Este era de alemanes, y vivían 6 en él. O eso me dijeron, porque desde que llegué no dejaron de salir gente de los cuartos, de un lado y de otro. Pero es que eran gente muy pequeña, no sé si en edad pero seguro en tamaño. El piso parecía como si hubieran dejado unos padres a sus niños demasiado tiempo solos en casa.

La habitación no tenía más que un colchón en el suelo y una guitarra eléctrica en una esquina. Y nada más. Me insistían en que podía dejar la ropa en el suelo, que a ellos no les importaba, que todos lo hacían. Me fui de allí pensando en El Señor de las Moscas, cuando decidían pasarse el turno con la concha.

Los perro-flautas

A este piso me acompañó Jorge. Era otra vez en Kreuzberg y le convencí para que viniera conmigo a pesar de estar reventados de estar todo el día por ahí. No se arrepintió.

Nos abre la puerta un tipo con tomates en los calcetines y un porro en la mano y nos hace pasar a la cocina para la entrevista. El piso estaba sacado de una alucinación de LSD por lo menos: frases escritas en las paredes, olas de colores en el techo, collage hecho con revistas… tengo que reconocer que era origial.

Las preguntas de rigor: cuanto hace que estás en Berlín, te gusta la ciudad, que estudias, etc… Les gustó que estudiara energías renovables, pero me preguntaron: ¿es por idealismo? Y yo les respondí: pues si y no, que tanto me preocupa el futuro energético de la sociedad como el tener qué comer. No sé si entendió mi punto de vista, a fin de cuentas él estudiaba Filosofía Crítica (¿?) y su compañera alguna otra cosa de esas del palo.

La habitación estaba muy bien, eso sí. Pero el colchón, en vez de somier, estaba apilado sobre cajas de madera de fruta hasta una altura de casi un metro. No parecía muy segura que digamos jejeje. Les digo que bueno, que vale, que por mí me la quedo. Y me suelta el colgado: “ya, bueno, pero te tengo que pedir que me dejes tus datos: tu nombre, nº de teléfono y tu orientación política (¿?). Porque, sabes, una vez estuvimos viviendo con un radical del fútbol: solo vestía camisetas de equipos y solo hablaba de fútbol. Estábamos muy asustados. No queremos más radicales en casa”.

En fin, parece que me tocan todos los locos a mí. De vuelta con las manos vacías.

La solución: lo más obvio

Finalmente el lunes fue a las oficinas de la residencia a que me dejaran la habitación un mes más. La señora dudó un poco, pero con una llamada de teléfono a nuestro Hausmeister (el portero) me dijo que ningún problema. Tan solo una cosa me advirtió:

“No more parties”

Al final me he hecho famoso.

PD: Tuve suerte al fin y al cabo. Mi amigo Lucas intentó lo mismo y no le han dejado quedarse en la residencia. Tal fue así, que el pobre le insistió un poco (no le importaba irse a otra habitación, tan solo necesitaba donde vivir en marzo) que la encargada se puso a gritarle en alemán. ¡Qué manera de perder los papeles en 5 segundos! ¡Y solo por insistir un poco! Increíble.

Siguiente capítulo...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Buscando piso en Berlín (1ª Parte)

Como algunos sabréis, llevo ya un tiempo buscando un piso al que mudarme en Berlín. La idea es encontrar uno donde podamos vivir 3 personas: dos compañeros de la resi y yo. Empezamos la búsqueda hace ya mes y medio y aún no hemos podido encontrar más que problemas y más problemas. En el momento de escribir estas líneas aún está la cosa en el aire, así que no sé si esto tendrá final feliz o no. Pero lo que sí es seguro es que está siendo, no para escribir un par de artículos aquí, sino todo un libro de aventuras.

La web

Lo primero de todo: a la hora de buscar piso en Alemania, lo mejor suele ser empezar por la página web http://www.wg-gesucht.de/, donde la gente cuelga anuncios tanto de venta, alquiler de pisos o solo de una habitación. De aquí hemos ido sacando casi todos los que hemos visto.

El primer piso

El primer piso que encontramos a través de internet estaba en el barrio de Neukölln, al sur de la ciudad. Bien situado, bien de precio, con habitaciones de sobra y al lado de una parada de metro. Emocionados, llamamos y corriendo fuimos a verlo, tan contentos de haber solucionado la papeleta tan rápido. Pero tendríamos que haber pensando en las sabias palabras del Sr. Lobo: “No empecemos a chuparnos las pollas todavía”.

Y efectivamente: los dueños del piso decían que chachipiruli con nosotros, pero que si queríamos el piso les teníamos que soltar 3000€ por la cocina. Adiós con el corazón. Fue la primera de futuras decepciones.

La frase del Sr. Lobo se ha convertido en el “Live Motive” de este último mes.

La primera inmobiliaria

No hacíamos más que mandar emails como locos a todos los anuncios y nunca había respuesta. Empezábamos a estar más que hartos, hasta que una inmobiliaria nos invitó a visitarla. Como abría hasta las 6 de la tarde, planeamos llegar con 15 minutos de adelanto, que así los tenemos de hermosos y grandes los h****s. Por supuesto, nos perdimos y llegamos cuando ya había cerrado, así que tocó volver al día siguiente por la mañana.

Esta vez sí que había gente y nos dijeron que para lo que queríamos solo tenía UN piso. Muy bonito, de 65 metros y por 600 € nuestro. Que guay, pensamos. Pero había un pero: esta inmobiliaria te obligaba a hacerte “socio” de la misma: pagar 300 euracos, que jamás recuperaríamos y otros 1700 que nos devolverían un año después de que dejásemos el piso. Joder. Vamos a ver si el piso merece la pena al menos semejante locura.

El piso que está en obras

Fuimos a ver el piso. Estamos hablando de principios de febrero. El día 28, tanto Lucas como yo deberemos estar en la calle. La inmobiliaria nos había dado cita con uno de sus comerciales en la puerta del edificio.

Lo primero que nos llamó la atención fue que había dos chavales más para verlo: nos había citado juntos. Más tarde aprendimos que eso es relativamente normal aquí, pero me parece una falta de educación por su parte de todos modos.

El piso estaba en un antiguo edificio de la RDA, característicos por ser bloques muy altos y muy anodinos. El piso estaba en el 5º, pero el ascensor solo tenía paradas en las plantas pares, así que subimos hasta el 6º y luego bajamos al quinto. Alucinante. Aunque no tanto cuando lo vimos: estaba completamente destrozado: suelos arrancados, puertas desmontadas, barbaridad de mierda, la cocina inexistente… Pero nos dijeron que lo iban a reformar y estaría listo para el 1 de abril. Lo rechazamos, porque lo necesitábamos para el 1 de marzo. No estoy seguro si fue un error, a fin de cuentas, no me hacía mucha gracia pagar semejante pastizal a la inmobiliaria.

El chollazo demasiado bueno para ser cierto

Habíamos estado mirando otros pisillos por Berlín, algunos en la zona de Wedding, otros en Pankow, pero los rechazábamos por estar bastante lejos del centro. Queríamos uno en Kreuzberg, Friedrichshain, Prenzlauer, Mitte… casualmente los antiguos barrios de Berlín Este, pero porque son donde se concentra la gente joven y las zonas de marcha.

En fin, que un día cualquiera, sin venir a cuento, nos aparece un piso en Mitte (que significa centro). Y tan céntrico que estaba, como que era la isla de los museos. Precio perfecto, 3 habitaciones más salón, amueblado… Una maravilla. No lo podíamos creer. Los del piso nos dijeron que sin problemas, que nos lo podíamos quedar… si hablábamos con la dueña.

Joder con la dueña. La llamamos unas cien veces y nunca respondía. Hasta que un día respondió, para pasarnos con un compañero suyo ¿? Resulta que era de otra PUTA inmobiliaria. Nos marearon durante una semana, mandándonos de un vendedor a otro hasta que al final nos dijeron que ya se la habían dado a otros.

A estas alturas ya habíamos visto 8 o 10 pisos. Los que nos gustaban nos los quitaban y el resto eran una mierda o estaban en el quinto infierno.

Siguiente capítulo...

martes, 27 de enero de 2009

The Local

Estoy muy contento porque por fin tengo un periódico alemán que puedo leer y entender del todo. Se llama "The Local", y lo que tiene de bueno es que lo escriben en inglés. ¡Por fin voy a enterarme de lo que pasa por aquí! ¡Y encima gratis!

He añadido un enlace de noticias en el blog, ahí a mano derecha, por si a alguien le interesan las noticias de Alemania.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Las becas Erasmus

Las becas Erasmus explicadas en Mundo Viejuno:

"Las becas Erasmus son unas becas que los estudiantes cogen para tocarse los cojones y pillarse ciegos a costa de la universidad. Esto es así".

"Beben mucho, aprenden poco y follan menos de lo que dicen".

lunes, 27 de octubre de 2008

S-Bahn y U-Bahn

Hoy quería hablar de uno de mis pasatiempos favoritos en Berlín: viajar en tren.

No lo digo porque realmente me guste, sino por vivir un pelín lejos del centro de la ciudad. Ello me ha brindado la oportunidad de conocer a fondo el sistema de transporte público de Berlín.

En esta ciudad tenemos 5 medios de transporte público: U-Bahn, S-Bahn, tranvía, autobús y taxis. Los taxis son como los de España en cuanto a precio (quizá un poco más baratos) salvo porque son amarillo clarito y Mercedes-Benz. La U-Bahn y la S-Bahn son básicamente el servicio combinado de metro y cercanias. La U es el metro propiamente dicho, pero la S (cercanias) funciona como tal cuando entra en la ciudad. El precio es un pelín caro: 2'10 € el viaje (2'80 si sales a la zona C), pero incluye un auténtico viaje, es decir, si para ir de un sitio a otro tienes que tomar dos trenes, un autobús y un tranvía, un único billete será necesario, pero para volver tendrás que sacarte otro. Creerme, esa cantidad de transbordos no es tan rara.

Las frecuencias funcionan de maravilla. Tienes trenes cada 10 minutos como mucho, tranvía todas la noches todos los días de la semana y los findes también la U y la S-Bahn. No controlan casi nunca los billetes, ni hay controles para entrar o salir (aunque la multa son 40€). En media hora te plantas en el centro (que está a 10 km de mi resi). Me rio ahora de las distancias en Zgz. Definitivamente, me gusta el sistema de transporte de Berlín.

Ahora un juego para los audaces. Este es el mapa de U y S-Bahn de Berlín. Si pinchas se abrirá una imagen mas grande. La pregunta es ¿dónde está Biesdorf?

miércoles, 1 de octubre de 2008

Bürgeramt y la burocracia en Alemania.

La mayoría de vosotros no os imaginais la cantidad de burocracia que hay en este país. Es normal que se tenga que hacer algo de papeleo, pero esto es bestial. Os cuento lo que he venido haciendo desde el día que llegué:

1.- Darme de alta en la residencia. Me dan un papel con las cosas que tengo y no tengo en la habitación.
2.- Darme de alta en la universidad de aquí. Me dan 6 papeles que atestiguan que soy estudiante de la FHTW (mi universidad).
3.- Dar de alta el carnet de seguridad social europeo. Comprobante
4.- Ir a las oficinas centrales de la residencia para firmar el contrato. Con uno de los papeles de la uni (paso nº 2) confirman que soy estudiante, y me dan a firmar un contrato que asegura que vivo en la residencia. Como aún no he podido abrir cuenta en un banco, tendré que volver.
5.- Ir a la Bürgeramt a empadronarme. Estas oficinas son las encargadas de dar los empadronamietos, visados y permisos a la gente de su distrito. En mi caso, tuve que empadronarme en la residencia y dar mis datos acerca de mi nacionalidad, antigua residencia, ocupación, estado civil y religión (si eres católico, un 8% adicional de tus ingresos te son retenidos). Me dan un comprobante.
6.- Ir a abrir una cuenta. Con los comprobantes de la Bürgeramt y la oficina de la residencia (pasos 2 y 5) me dejan abrir una cuenta en el banco, sino no. Me dan tarjeta, códigos y media montaña de papeles en alemán que no entiendo.
7.-  Llevo mi número de cuenta a los de la residencia para que me pasen las mensualidades. No me dan nada.
8.-Vuelvo a la oficina de relaciones internacionales de la uni. Ahora que estoy registrado y tengo cuenta (pasos 5 y 6), me dan una hoja para solicitar la beca de bienvenida de alemania (110€ by the face que les dan aquí a todos los estudiantes de intercambio). Me dan otra hoja a rellenar.
9.- Vuelvo a la Bürgeramt con esa hoja, mi nº de cuenta y mi empadronamiento (pasos 5, 6 y 8). Me la sellan sin leerla.
10.- Vuelvo a la oficina de relaciones internacionales de la uni. Con la hoja anteriormente sellada, tengo derecho a los 110€ de bienvenida y además me devuelven el depósito de 200€ que me soplaron en abril.

Y parece que aquí acaba todo. Como se puede apreciar, a los alemanes les gusta tener las cosas bajo control. ¿Continuará...?