sábado, 24 de octubre de 2009

Sin ofender, por cierto

Hoy estoy con los güebos un poco inflados y me apetece despotricar.

Ya llevo más de un año en Alemania (¡cómo pasa el tiempo!), y entre otras cosas he podido aprender un poco de esta sociedad tan particular. Nunca me había permitido el lujo de hablar abiertamente de sus gentes, y aún a riesgo de que los que conozco que hablan español se enteren de lo que escribo, lo voy a escribir igual, que ya tenía ganas.

No puedo empezar sin decir primero que, por supuesto, ciertos clichés y prejuicios no deben aplicarse a todos, que cada uno es como es y blablablá. Pero aún así, también se nos puede aplicar el cuento a nosotros.

¿Y por donde empiezo? La idea general que solemos tener de los alemanes es que son gente muy cerrada, carente de sentido del humor, más secos que un bacalao y tremendamente eficientes. Pues nanay. Como decía Jack El Destripador, vayamos por partes.

¿Son gente cerrada? Al principio parece que sí, luego cuando los conoces mejor resulta que no, pero al terminarlos de conocer sí que lo son. Menudo lío ¿no? La tónica general es que aquí, mientras seas un desconocido, un mero compañero de clase o de trabajo o algo así no te va a hacer caso ni el tato. Pero si eres tú el que empiezas a hablar, a darles algo de coba y a interesarte entonces de repente muestran un interés que hasta parece fingido. Y si va bien la cosa no te costará mucho hacer nuevos amigos. Y aquí viene lo curioso: los alemanes no suelen tener muchos amigos, pero si te llaman amigo, lo eres de verdad. Como dicen los de Muchachada Nui, son como un perro apaleado, que te miran con desconfianza, pero les pasas la mano por el lomo y te son más fieles que ná. Pero ya llegamos al final del camino, y es que se quedan estancados ahí y les cuesta infinito abrirse más. Un amigo alemán te salvaría de ir a la cárcel, pero jamás sabrás que les pasa por sus teutónicas cabezas rubias.

Esto hace las relaciones interpersonales un poco complejas, pero acabas pillándole el truco. Quizá podría definirlos como que son deterministas: cada causa origina un efecto predecible. Una de las primeras cosas que aprendí de ellos es que hay que cuidarse de hacerles favores, sobre todo si no se los esperan: removerán cielo y tierra y no descansarán hasta que te devuelvan el puñetero favor. Puede llegar a ser enervante, de verdad, porque te lo tienen que devolver “ampliado”. Una vez se me ocurrió invitarle a un cigarro a mi buddy (un chaval que me asignó la universidad cuando llegué aquí que me hacía de tutor). El tío no dejo de ofrecerme tabaco en toda la tarde, cansino hasta decir basta. Pobres, son tan inocentes que no saben lo que es la picaresca. Por cada plato que les friego a mis compañeros de piso o cada día que hago la cena estoy una semana a pensión completa con servicio de lavandería.

-"¿Estás seguro de que esta es la mejor forma de sacarle al tubo de pasta de dientes lo que le queda?"
-"Confía en mí, no es la primera vez que lo hago"

También podría explicarse este comportamiento porque son más cabezorros que los maños, que ya es decir. Cuando se les mete algo entre ceja y ceja no lo sueltan… o cuando se lo meten, que es lo escalofriante. Aquí en Alemania existe un sentimiento del deber y de tu propio lugar en la sociedad muy arraigado. Por ejemplo, existen tres tipos de institutos para la educación secundaria: los Gymnasium (instituto que permite asistir a la universidad), Realschule (escuela media que permite realizar ciertos aprendizajes) y Hauptschule (escuela de educación mínima, que permite hacer trabajos artesanales, tócate los cojones). Con 10 años, a los niños les hacen un examen y les meten en una de estas escuelas, predeterminando su futuro. Si tienes suerte, irás al Gymnasium, irás directamente a la universidad y serás un ciudadano de primera. Si por el contrario vas a la Hauptschule, mala suerte, quizás puedas ser carpintero. En principio, haciendo cursos intermedios, exámenes y tal puedes ascender, pero no deja de ser preocupante que con tan solo 10 años decidan si serás Arquitecto o peón de obra. Luego preguntas por ahí y algunos te dicen que este sistema es muy injusto, otros en cambio “¿Qué esperas? No todo el mundo va a ser abogado o ingeniero. También hacen falta barrenderos”. Y este es el pensamiento más generalizado. Cada uno tiene su sitio en la sociedad, y si tienes que hacer algo, lo haces y punto.

Cuando estaba en el antiguo campus de ingeniería durante el verano (a unos 15 km del centro de Berlín, y 20 de mi casa) siempre había un becario acompañándome que estaba haciendo su tesis doctoral. Normalmente no había nadie más en el departamento, así que era el único con el que podía hablar. Un día le pregunté qué tal iba, y me suelta “Terminé la semana pasada el trabajo, ahora solo juego al solitario del Windows” “¿Y por qué no te quedas en casa?” “Porque tengo que estar aquí” “Si no tienes que hacer nada, no tienes que estar aquí”, le dije. “Si que tengo, porque el Prof. Frank me dijo que tengo que estar aquí” “Pero si no aquí no hay nadie y además estás perdiendo el tiempo” “Pero es que tengo que estar aquí porque tengo que estar aquí”. Prometo que el tío lo decía completamente convencido de la lógica de su afirmación.

Trabajando en ese laboratorio fue donde mejor conocí las virtudes de la sequedad alemana. Con gente joven la cosa esta mas normalizada, pero con los que pasan de los 30… amigo mío, y yo que me metía con los telecos llamándolos cuadriculados. Da igual que algo se haga mal si se hace según el guión. Tú defínele los objetivos y despreocúpate de ayudarle, aunque no lleve ni un día trabajando. Da igual que el pobre chaval no conozca a nadie aquí, no le dirijas la palabra, no vaya a tener la gripe A. Eso sí, si tienes que hacerle firmar un contrato, léele una por una las clausulas, aunque te lleve 2 horas de reloj y lo estén esperando.

-¡Muchas felicidades, señor Van Gogh! ¡Ha ganado usted un equipo de música estéreo!
-¡El concurso!

Podrías pensar, querido lector, que es por su sentido del trabajo, que los alemanes son muy eficientes… ¡Los cojones! Son la gente más lenta, pasota y burocrática que haya conocido en mi vida. Para una mierda de contrato de prácticas me han pedido (atención): copia de mi DNI, del pasaporte, de mi contrato del piso, de la Shufa de los cojones, el anmeldung, de la seguridad social, de mi seguro a terceros personal y ¡mi certificado de nacimiento! Y qué decir del ritmo de trabajo. Cuando les pides que hagan cualquier cosa, te tardan como 2 semanas como mínimo, cuando no 2 meses. Mi querido amigo Álvaro tenía una teoría: cuando terminó la II Guerra Mundial, el país estaba destrozado y había que reconstruir todo. Se pusieron a ello y ocurrió el llamado “Milagro Alemán”. Cuando terminaron, se tomaron unas vacaciones que para mí que duran hasta la fecha.

Y para mí que con esa pachorra con la que trabajan debería de tener mejor humor. Existe una teoría muy difundida acerca de su temperamento. Según dicen, existen dos tipos de alemanes: los que cuando eran niños aprendieron a usar el acusativo a la primera y los que no. Los primeros tuvieron una infancia normal, pero los otros sufrieron de castigos físicos y vejaciones por parte de sus profesores hasta que se lo metieron en el coco. Son estos los que te gritan cuando subes 1 dB el volumen en el autobús, los que te empujan si vas andando por el carril bici (incluso cuando solo hay carril bici y no hay acera), solo te saben contestar con “Ja” ó “Nein”, y en definitiva, toda esa amable y afable gente que te hace preguntarte la poca frecuencia con la que copulan.

¿Y no tienen sentido del humor? Lo tienen, pero es raro de cojones, y más negro que el carbón. Valgan como ejemplo estos chistes, de los más populares por estas tierras:

Un abuelo de 86 años visita al médico "me voy a casar la próxima semana, Doctor""¿Qué edad tiene su novia?" "18" "¡Oh, Dios mío! Debo advertirle que el sexo a su edad puede resultar mortal". Replica el abuelo: "¡Si se muere, pues entonces qué lástima!"

¿Por qué en los baños de los bancos siempre tienen papel higiénico triple hoja? Porque según el reglamento toda transacción deberá realizarse en original, más dos copias.

Se encuentran dos amigos: "¡Ayer sí que me paso algo tremendo! Mi mujer bajó al sótano a subir unas patatas, en eso se tropieza en las escaleras, rueda y se mata" "Y entonces ¿qué hiciste?" "Espagueti".

Espero no haber matado a nadie con estos chistes tan malos, pero había que romper el hielo.

Sin ofender, por cierto.

viernes, 16 de octubre de 2009

El GEZ o cómo empecé a evadir impuestos

Ayer me llegó una carta a casa. Normalmente sólo se acuerdan de escribirme el banco y la compañía de internet (estos últimos sobre todo desde que decidieron unilateralmente cobrarnos 13 € más al mes by the face). Pero esta vez eran unos nuevos: la gente del GEZ.

¿Y qué es el GEZ? Es un acrónimo de Gebühreneinzugszentrale. Para los que no sepan alemán, significa “Oficina principal de tasas” y se pronuncia Geburhzgdsljhsaaldbkhle. Dicha oficina se encarga de recaudar fondos para financiar las radios y televisiones públicas de Alemania.

¿Y por qué me han escrito y , lo que es mas grave, podría ser este hecho mínimamente interesante para ti, querido lector? Pues es que estos señores pretenden cobrarme el impuesto sobre radio y televisión. ¡Impuesto sobre radio y televisión! ¡Pero serán mangantes estos! Atención a lo que me pone en la carta:

Estimado Señor S. C. (hijosdeputa, para cobrarme los impuestos si que saben escribir bien mi nombre)

Nos ponemos en contacto con usted para informarle que no hemos podido encontrarle en nuestras bases de datos, si bien usted esta empadronado en Berlín. (…) Le recordamos que debe registrar en nuestras oficinas cada aparato de la lista a continuación, y deberá abonar las cantidades indicadas para cada caso:

Radio, PCs, PDAs, MDAs, UMTS y su puta madre: 5,76 € mensuales

Televisión 17,98 € mensuales.

En caso de estar en posesión de cualquiera de estos aparatos y no haberlos registrado, podría ser objeto de una denuncia por la que debería pagar una multa de 1000 €.

Atentamente GEZ

Tal vez me esté precipitando con la historia. En resumidas cuentas, cada ciudadano de Alemania poseedor de cualquiera de los aparatos de la lista debe pagar este impuesto mensual, salvo estudiantes y parados. La gracia está en que este impuesto, en vez de descontártelo de la nómina, debes ser tú el que voluntariamente mueva el culo para registrarse y pagar con una sonrisa de nalga a nalga.

Y claro, ahora vienen los espabilados. Si no me registro ¿no pago? Pues si y no, y aquí es donde entran las leyendas urbanas. Según cuentan, esta gente tiene empleados que se dedican a ir por las casas comprobando los que pagan y los que no, intentando colarse en los pisos con las excusas más inverosímiles o, incluso, mirando por las ventanas desde la calle para ver si tienes algo. Así que recuerda las sabias palabras de tu madre ¡nunca abras la puerta a desconocidos! La mayoría de los estudiantes no pagan nada de nada, aunque les lleguen cartas de aviso una detrás de otra.

Valga como ejemplo esta historia que encontré por internet:

Varias amonestaciones llegaron a la Parroquia católica de Santa Walburga, en las afueras de Münster, instando de forma imperativa a la Sra. Walburga St, que registrara sus aparatos de radio y televisión como lo marca la ley y pagara el importe correspondiente, de lo contrario sería castigada con una multa de hasta 1.000 euros.

El Padre de la parroquia, Karl Terhorst, se tomó las cosas con humor. Comprendiendo que a los recaudadores se les había pasado la mano, decidió responderles como lo haría la patrona si viviera. En el nombre de la Santa Walburga envió una carta a la oficina recaudadora, Gebühreneinzugszentrale, GEZ, dirigiéndose a ella como si fuera también una dama:

Estimada Sra. Gebühreneinzugszentrale:

"Nací en el año 710, cuando aún no había radio y televisión. Puedo entender que en tiempos de estrechez, se sigan las pistas de todo evasor. Pero el que ya no tengan reparo en poner en la mira ni a los santos, eso sí me hace sentir algo triste".

La Santa Patrona se mostró sin embargo cooperativa, diciendo estar dispuesta a hacer sacrificios, tal vez los creyentes podrían evitar que terminara en la cárcel. En todo caso, concluye su misiva invitando a la señora recaudadora a visitarla. "Tal vez podríamos aclarar el asunto en este tranquilo lugar, pues me parece que ahí en su GEZ, todo transcurre con prisas".

(Visto en DB-World.de)

Los muy cachondos de GEZ publicaron la carta y todo:

Traducido significa “Encontramos a todo el mundo, tarde o temprano”

Lo mejor de todo es que este impuesto se justifica en su página web como “una forma de traer los mejores programas de televisión sin anuncios”, cuando finalmente tienen un montón de publicidad y programas como “Gran Hermano”. Me pregunto qué pasaría si pusieran un impuesto de casi 20 € en España por ver la TV. La revolución.

PD: No quiero despedirme sin pedir perdón por esta temporada de sequía en el blog (pero ando liadísimo) y sin dejar de recomendar el nuevo blog de Joao Walker: Con una hora menos y dos copas de más.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Paintball

“Come here motherfuckers!”

Que una chica de 50 kg te grite esto, resguardada tras una columna y completamente rodeada, es un momento impagable.

Ayer fue el cumpleaños de una amiga mía y nos lleva a un “Paintball” que, por lo visto, tengo al lado de mi casa. Y en pocas palabras, estuvo de la ostia.

El sitio es una antigua nave industrial, así que se juega bajo techo (importante con el clima de Berlín). Te ponen un mono, unos guantes, un protector de cuello y un casco, además de un chaleco protector para las mujeres. Si eres hombre no tienes protección extra y te tienes que joder. Se echaba en falta una coquilla.

En fin, pelillos a la mar, te sueltan en dos grupos, cada uno con su pistolica y ¡al ataque! Te lo pasas de miedo, escondiéndote, moviéndote de un lado para otro, cazando a la gente por detrás, jugando al francotirador joputa... Las pistolas tienen menos puntería que Steve Wonder y el alcance justo, pero ¡qué demonios! No todos los días tienes la oportunidad de acertarle en el pandero al cabrón que te elimino en la ronda anterior.

Para mis lectores residentes en Berlín: el sitio está en Neokölln, y lo puedes consultar en http://www.underground-paintball-area.com/. Cuesta 20€ para una hora, y en el mismo sitio también tienen karting indoor. Está al lado de mi casa, así que llamarme si pensáis ir!

Y por cierto, la chica rodeada al final nos ganó esa ronda. A mi disparó en toda la cara cuando intentaba flanquearla!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Perdido en Madrid

Hola de nuevo, mis queridos lectores. He vuelto a Berlín.

Aunque lo que no puedo decir es por cuanto tiempo. Terminó mi beca Erasmus, y ahora mi estancia aquí está condicionada a que encuentre trabajo o no. Va a ser el momento de poner a prueba mis conocimientos de alemán y de ingeniería, combinados.

La virgencica del Pilar

He aprovechado 3 semanas que me han dado de fiesta en el laboratorio para irme a Zaragoza y, ya de paso, hacerme un mini viaje. Y es que parece mentira, pero uno de mis países menos visitados es el mío propio ¡que vergüenza!

Tal vez lo que mas me ha hecho apreciar la belleza de España haya sido el irme. Después de un año lejos de todo lo que das por sentado te cambia la forma de ver lo cotidiano.

Y ¡que demonios! He hecho un montón de buenos amigos que no dejan de invitarme a sus ciudades.  Así que he empezado por la créme de la créme: me he ido a Madrid con mi compadre Lucas.

Habré estado en Madrid docenas de veces, pero casi siempre de Atocha al aeropuerto o viceversa.

Como todo el mundo conoce más o menos Madrid, me voy a ahorrar las explicaciones de los sitios. Lucas fue un guía excelente, y me dio una paliza monumental para poder ver todo lo esencial: El Palacio Real, El Prado, La Puerta de Álcala, El Reina Sofía, La Plaza Mayor, todas las calles del centro famosas, Las Ventas, El Barrio de San Blas... incluso me llevó al Escorial, del que no tenía ni idea que fuera tan impresionante.

¡Mire padre, mire como vuelo!


¡Como me gustó! Estoy deseando volver para poder aprovechar mejor la zona de marcha de Malasaña y echar más rato en El Prado, que me dejó sin aliento cuando tuve delante de mí La Familia de Carlos IV de Goya (sin desmerecer otras obras insuperables de ese museo, pero a mí me gusta tirar para la tierra).

Desde aquí le mando un abrazo con mucho cariño a Lucas, pero sin mariconadas. Te echaré de menos en Berlín.

domingo, 30 de agosto de 2009

Guía básica para el Erasmus novato

Al comienzo de una aventura Erasmus (o cualquier otra experiencia similar en el extranjero) las dudas y el miedo se mezclan con la emoción y el gusanillo de la incertidumbre de un futuro que, en la mayoría de los casos, te cambiará la vida. Es muy difícil generalizar como será un año en el extranjero, porque para cada uno de nosotros significará una cosa diferente y serán las gentes que conozcas las que marcarán tus vivencias. No obstante, sí que existen una serie de puntos que más o menos podría aplicar a los Erasmus (y en especial a los Erasmus españoles) y que conocerlos podrían simplificar tu adaptación y tu experiencia.

1.- El miedo inicial

Y es que ese miedo, esos nervios, la incertidumbre... al principio no te dejan ni pensar con claridad, y no se te irán hasta que pises por primera vez tu destino. Pero es normal, a todos nos ha pasado, y aunque mucho te insista de que no te preocupes, no van a desaparecer. Recuerda que en los países desarrollados, cualquier cosa grave que te pase se soluciona con una llamada de teléfono, que tienes tus coordinadores Erasmus de vuelta de todo y dispuestos a ayudarte. Además, en cada vez más universidades te van a asignar un “Buddy Student”, un estudiante nativo que te ayudará con la adaptación. Por ejemplo, en Alemania el papeleo es infernal y muy diferente al de España, pero no tengas ningún reparo en pedir ayuda, que lo harán encantados. Ya verás como los mayores miedos al final se quedan en pequeños problemas. El título de este blog lo saque de ese periodo, y si ahora me ofrecieran irme a China lo firmaba sin dudarlo.

2.- Los preparativos

Lo más importante que debes dejarte en casa son los prejuicios e ideas preconcebidas ¡todas! Más importante es que no te olvides tu portátil, tu cámara de fotos y tu mejor ropa de abrigo. No te vas de viaje ni de visita, te vas a vivir. La mayoría prefiere llevarse comida de casa (chorizo, jamón, un mancheguito...). Pero yo, personalmente, no lo recomiendo. Tu maleta ya va a pesar bastante, y no echarás en falta el embutido hasta dentro de unos meses seguramente. Eso si, revisa que tienes todos los papeles 40 veces por lo menos y todos los emails de los coordinadores. Y llévate fotos.

3.- El hogar

¡No lo dejes para el final! Mis lectores saben de sobra lo que me costó encontrar piso. Pero eso fue tras dejar la residencia. Normalmente la universidad de destino tiene acuerdos con residencias de estudiantes donde meten a todos los Erasmus. Como comienzo, opino que es la mejor decisión posible. Es donde vas a hacer los amigos, donde van a ser las primeras fiestas y donde vas a tener las menores complicaciones para vivir. No vas a preocuparte de contratar la luz, ni el teléfono, ni de firmar contratos raros como si alquilaras un estudio, e irte a un piso compartido, sin conocer la ciudad ni el idioma, es jugársela. Aun así ten en cuenta que el día que llegues puede que no tengas ni mantas, ni almohada, ni platos ni nada de nada. Tal vez no sea mala idea que te eches una funda de cama y una sábana a la maleta.

4.- Intégrate

El segundo tópico de los tópicos es que no vas a aprender el idioma si no sabías algo ya de antes. Olvídate de volver bilingüe, porque si no chapurreas un poco al principio, y dado que vas a estudiar poco, no lo vas a aprender por ciencia infusa. Al principio te moverás con los Erasmus y los demás españoles, y tal vez acabes metiendo en tu inglés palabras en italiano, alemán, francés y ruso, creando una especie de idioma paralelo más cercano al esperanto que al verdadero anglosajón. Se pueden contar con los dedos de la mano los españoles que no vinieron con un nivel de inglés o alemán ridículo. Pero aún así, no dejes de integrarte en la nueva cultura. Aprende de su historia, su forma de vida, sus fiestas populares, su arte y su gente. No caigas en juntarte solo con españoles y a reírte hasta de su forma de andar y criticarles todo. Te tratarán mejor y harás más amistades si muestras interés por su cultura ¿no estás tu orgulloso de la tuya? Para ellos también eres diferente, y ahora tú eres el guiri.

Y hablando de hacer amigos. Muchas veces comentamos entre nosotros que no esperábamos tener grandes amistades, y ahora nos sentimos como si fuéramos una familia. Cuando llegues el primer día sin ningún amigo, piensa que todos están como tú. No tendrás problemas en conocer muchísima gente, y todas las experiencias por las que pasaréis juntos unen muchísimo.

5.- Estudios

Este tópico si que se suele cumplir: los Erasmus no estudian nada, y en la mayoría de los casos ni aparecen por clase. Personalmente creo que esto último es un error. En la universidad vas a encontrar amigos nativos encantados de conocerte. Eres extranjero, y eres interesante ya solo por eso. Pero hay algo más. Tu vida va a ser un caos, y tener una pequeña rutina de clases te ayudará a que no se te vaya de las manos por completo y a no quedarte en casa la mitad de los días entre semana perdiendo el tiempo.

Y sí, nos aprueban todo (o casi todo). Sin esa presión en la cabeza, ya verás como aprendes a disfrutar de las clases. No te quejes de que su sistema educativo es peor, o más fácil o más difícil: es diferente y punto. Disfrútalo.

6.- Dinero

Aquí entramos en un punto complicado, ya que cuando pienso en el dinero que me he gastado aquí... seguramente podría haberme comprado un coche y haberme independizado de mis padres. Hazte a la idea de que te vas a gastar una media de 600 € al mes, según mi experiencia y mis compañeros. Por supuesto depende mucho de tu destino, de cuanto sales de fiesta, blablabla. Para empezar calcúlate algo así. Y aunque habrá muchos que vienen con los gastos pagados, no deberías rechazar un Erasmus por razones económicas. Existen docenas de becas, y si eso no te vale, conozco muchos Erasmus que trabajando algunas noches a la semana en un bar han conseguido pagarse la estancia y aprender el idioma. Será jodido, pero no imposible.

7.- Enamórate

Y aunque lo que dicen los de Muchachada Nui es cierto (los Erasmus follan menos de lo que dicen), difícil es que te falte algún que otro escarceo amoroso. Y es que lo que es válido en España no deja de serlo en el extranjero: tienes que ser abierto y echarle un poco de morro. Tu acento, tu aspecto mas o menos exótico, la cantidad de gente que conoces, las fiestas... son los ingredientes para que conozcas a alguien. Y a los que tienen a su pareja en casa: siento mucho decirlo, pero sólo conozco a dos personas cuyas relaciones sobrevivieron al Erasmus sin infidelidades. Los cuernos están a la orden del día y el 90% de la gente ha sido infiel. Por otra parte, si tu novio/a se va de Erasmus ¿por que no te mueves y os vais los dos? Compartiréis una experiencia maravillosa juntos, y de paso os servirá para iros de casa de vuestros padres de una vez por todas.

Atardecer en Berlín

8.- Esto no es la realidad

No pienses que va a durar para siempre este ritmo de fiestas, tiempo libre y cachondeo. Tomo una cita que leí en internet: “El Erasmus no es un mundo paralelo. Mucha gente lo quiere ver así para justificarse o autoengañarse. Tú dejas tu país y tu vida durante un año y haces amigos, una vida nueva... Pero realmente tu vida sigue estando donde la dejaste. No es un año paralelo, es un episodio más de tu vida, un paréntesis extraño, pero una parte más de tu vida”. No obstante puedes descubrir lo que puede que no vieras antes de salir, y que te acompañará para siempre: sé abierto y no dejes de querer aprender de las gentes y los lugares. Desde luego no es necesario ser Erasmus para llegar a esta conclusión, pero es la filosofía de vida de cualquier viajero.

Solo hay un punto del que no voy a hablar, que aún no he vivido y que aterroriza a más de uno: la vuelta del Erasmus: volver a casa de los padres, a las rutinas, a tu ciudad... pero si ya he aprendido a vivir en un país extranjero ¿es mi única opción volver a casa?

Para terminar, si a donde vas es a Alemania, los últimos mañoconsejos:

1.- Prepárate para el frío y la falta de sol.

2.- Hazte a las costumbres del país: horarios, normas de educación, etc.

3.- No te preocupes si la gente es muy fría y seca al principio. Luego los conoces y la mayoría de la gente es encantadora.

4.- Habla inglés y alemán, no descuides ninguno de los dos.

5.- Acostúmbrate a la gastronomía local: el kebab.

6.- Ojo con la cerveza. Es muy buena y muy barata. Cuando vuelva al médico me va a echar la bronca por como me he dejado el hígado.

7.- Prepárate también para el verano, porque la vida cambia por completo.

8.- Este consejo ya para los tíos: las alemanas no son unas facilonas ligeras de cascos y son mujeres muy independientes por lo general. No vayas de macho español ligando con guiris que solo conseguirás que se rían de ti ;p.

martes, 25 de agosto de 2009

Mi post más difícil

Hoy, oficialmente, he dejado de ser Erasmus.

La coordinadora me ha firmado el certificado de estancia y lo ha sellado.

Y creedme, ha sido un momento duro.

Ahora debería hacer reflexión, pero me faltan las palabras. En esta bitácora he intentado plasmar mis vivencias de los últimos 12 meses (¡12 meses ya!), pero me dejo mucho en el tintero cada vez que escribo. Muchas veces me he sentido incapaz de transmitir lo que he vivido aquí. Lo que ha significado esta año en Berlín para mi.

Siento que he cambiado. Bueno, sigo siendo la misma persona, pero ahora veo mi vida de otra manera. He madurado. He vivido muchísimas experiencias que jamás habría imaginado. Me he divertido muchísimo. He pasado muy malos momentos también. Y este año perdurará en mi memoria siempre. Pero, en el fondo, no ha sido por Berlín. Tampoco ha sido solo por mi. Ha sido por Lucas y Javier. Por Iria y por Mireya. Por Nayade y por Javier. Por Álvaro y Christina. Por César y Elena. Por Ramón. Por Marco y Laura. Por Carla y Sara. Por Kike y Antonio. Y por Antonio. Por Francesca y Pietro. Por Ouarda y por Rebecca. Por Ariane. Por Arthur. Por David. Por Christina y Noora. Por Gianna. Por Dennis y por Nisan. Por Peter. Por Larissa y Jelena. Por Ingrid. Y por Romina y Eva también. Este año no hubiese sido igual sin todos ellos. A todos gracias.

Es el final de una etapa, pero no el final de la carrera. Ese sellado en el papel no ha sido un punto y final, sino un punto y aparte.

Por última vez, quiero compartir con mis lectores mis fotos, pero con la diferencia de que esta vez voy a poner todas, porque es la última ocasión en que van a ser fotos de Erasmus.

Y no voy a cerrar el blog. Pienso seguir dando guerra, aunque creo que tendré que cambiar la cabecera...

viernes, 21 de agosto de 2009

Badeschiff

Los que no se fijan demasiado en las cosas dirían que Berlín no tiene playa, que está demasiado lejos del mar. Pero amigos, resulta que eso es totalmente falso desde que pusieron en la ciudad el Badeschiff.

Se trata de una piscina colocada en medio del río, el Spree, construida con el casco de un antiguo barco de transporte y elevado como medio metro del nivel del río. Junto a esta, dos plataformas de madera con tumbonas y una playa artificial completan el lugar.

Ayer, aprovechando que fue el día más caluroso del verano (unos impresionantes 32 ºC, que hicieron que los berlineses se pusieran rojos como langostinos), me fui con un par de amigos a pasar la tarde y darnos un baño.

Bueno, me costo como una hora encontrar una tienda que vendieran bañadores (no es el producto estrella que digamos) y para allá en bici, que Berlín es una ciudad donde los conductores respetan a los ciclistas, y estos son los que no respetan nada. Es una ciudad completamente tomada por los ciclistas, que van por los carriles bicis, por la acera o por la calzada como los reyes del asfalto, saltándose semáforos y pasos de peatones. Si preguntas te dicen simplemente que tienen prioridad. Y qué queréis que os diga, que podrían hacer lo mismo en España, porque para el frío que hace, el que no va en transporte público usa la bici, y en Berlín hay menos tráfico que en mi pueblo.

Badeschiff

A ver si empiezo a ir más a que me de el sol. Menos mal que en Alemania estar mas blanco que la leche no llama la atención an agosto.

La entrada al Badeschiff son 3 euros, pero los muy cucos no te dejan entrar nada de comida ni de bebida, y te requisan las botellas aunque estén vacías. Ya dentro sirven comidas y bebidas. La cerveza de trigo de medio litro, 3,50 €, caro para Berlín. Pero bueno, no siempre te tomas una cerveza en una playa a las orillas del Spree.

lunes, 17 de agosto de 2009

Comando Biesdorf

Estos son los responsables de mi actual alcoholismo.
Comando Biesdorf

domingo, 16 de agosto de 2009

El verano en Berlín

Ozú qué caló

Cada vez quedamos menos Erasmus en Berlín, poco a poco van cayendo y se van volviendo a sus países de origen. Debemos de quedar, de los ciento y la madre que eramos al principio en la resi, unos 15. Lo más curioso de todo es que solo nos hemos quedado los españoles, los mexicanos y los italianos. Quizá porque no añoramos ni la comida ni el clima, como harán irlandeses, franceses, belgas, holandeses, rusos...

Cena en casa

Ayer, aprovechando que me habían dejado solo en casa, se me ocurrió hacer una paella para los supervivientes y reunirnos todos.

¡marchando una paella para 12!

Bueno, no me quedaron del todo mal. La gente no me ha llamado hoy diciendo que estuvieran malos (si no contamos la resaca como tal). Comimos, bebimos, reímos... y conseguí echarlos de casa antes de que nos apalancáramos.

De ahí al club Der Visionaire. Otro día tengo que hablaros de este curioso bar, pero ayer no entramos, porque estaba muy lleno, así que decidimos irnos a Treptower Park, a sentarnos a charlar a orillas del río con una cerveza en la mano.

Y así, poco a poco, pasa el verano en Berlín...

sábado, 8 de agosto de 2009

Internationales Berliner Bierfestival

Ayer me di una de las sorpresas mas gratas que he tenido en esta ciudad. Y no es ni más ni menos que ¡el festival internacional de la cerveza!

Lo he dicho mil veces, que estos alemanes son muy agudos para lo que quieren. Y es que solo a ellos se les puede ocurrir semejante idea. La cosa esta montada con “La milla de la cerveza”, y es toda una feria que va desde Frankfurter Tor recorriendo Karl-Marx-Alle, llena a rebosar de puestos de cerveza de más de 80 países diferentes. En la web oficial hablan de más de 300 variedades de cerveza, pero yo de momento solo llevo probadas... bueno, esta la cosa confusa.

Por lo visto esta es la 13º edición, y cada año atrae a más gente y más marcas. No sólo sirven cervezas, sino también comida típica, además de conciertos en vivo y charangas.

Juanlu, Nacho y Kike. César y Ramón. Tomar el próximo avión a Berlín. Tenéis 24 horas.

lunes, 3 de agosto de 2009

Carta al señor A.

Querido A.

Siento empezar con unas palabras tan desagradables, pero odio a poca gente en esta vida y contigo ese sentimiento me sobrevino nada más conocerte. Y no es que sea un experto en calar a la gente nada más conocerla, pero si ya los alemanes suelen ser gente transparente en sus defectos afectivos, tú les ganas a todos.

Francamente, me plantearía tomar clases de habilidades sociales. Si es que no las has tomado ya para todo lo contrario, porque difícilmente podría hacerlo mejor que tú. Tardaste más de un mes y medio en dirigirme la palabra cuando me estabas viendo todos los días en el departamento, y no me ayudaste en absolutamente en nada para adaptarme al nuevo entorno. Pero hasta ahí lo entiendo, ya que como buen alemán-cabeza-cuadrada, que además es un pijo y un trepa, el resto de la gente para ti no existe.

Lo que no me cabe en la cabeza es que me hicieras perder un mes de mi proyecto porque no te salieran las ganas de tus santos cojones, y perdón por lo de santos. Para que encima, cuando al señorito le apeteció por fin dejarme trabajar, me demostrases que eres un completo inútil como ingeniero y como profesional. Hasta el momento defendía en parte la especialización en la ingeniería, pero unas lagunas tan grandes como las que tienes demuestran que el sistema te ha fallado. No me explico cómo puedes vanagloriarte de ser un experto en los ventiladores centrífugos(que tanto han contribuido al desarrollo de la humanidad), y no tener ni remota idea de cualquier otra cosa. Yo sabía lo que era una caja de Faraday con 16 años, porque nos lo enseñan en la escuela.

Ha sido duro aguantar los últimos 3 meses y medio tus chistes sin gracia, tus contestaciones bordes, salidas de tono sin venir a cuento y tu total falta del sentido del humor mientras, además, intentabas ser “mi amigo”. Algo no me cuadra del todo.

Pero si bien alguna vez te has mofado de mi adaptación en Alemania, yo sabía que no tardaría la oportunidad para vengarme. Y verte torpe y patéticamente intentar ligarte a una paisana mía, con frases estúpidas y de baboso, sin dejar de preguntarme por ella en cuanto salió por la puerta, me alegró el día, porque me diste la oportunidad perfecta para manipularte a mi antojo y devolvértelas, una por una, las desavenencias que me hiciste sufrir.

No te lo tomes a mal A., pero a los españoles no nos gusta que un pringado alemán nos toque los cojones. Estamos de vuelta con los guiris. Y por cierto, otra de las cosas que deberías saber si tuvieras algo de mundo, es que hay que echarle muchos huevos para echarle fichas a una española. Ahí queda eso.

sábado, 1 de agosto de 2009

Potsdam

Llevaba ya bastante tiempo queriendo escribir este artículo, pero ando un poco justo de tiempo últimamente.

Aprovechando que mi hermano vino a visitarme, fuimos a visitar la ciudad de Potsdam, al suroeste de Berlín. Potsdam es, entre otras cosas, la capital del estado de Brandemburgo. Berlín es una ciudad-estado y se encuentra dentro del anterior. Están muy cerca la una de la otra, y se puede llegar con el cercanías, o eso nos habían dicho.

Potsdam

Comencemos pues con el viaje. La cosa está en que, utilizando el S7 (uno de los cercanías que cruzan la ciudad) se podía llegar directamente. Y digo se podía porque en cuestión de dos semanas Berlín se ha convertido en un caos del transporte. De tener el mejor servicio público de Europa hemos pasado a tener el rompecabezas del siglo. La compañía de transporte público (BVG) no había hecho el mantenimiento a las vías en años. Como suele pasar en estos asuntos, cuando las cosas se empiezan a romper se rompen todas a la vez. Así cuando estamos esperando felizmente para el S7 en la estación de Westend, nos avisan que no va a pasar ningún tren. (De hecho, están cortados casi todos los cercanías de la ciudad, y los han sustituido por unos autobuses que son una pesadilla).

Tuvimos que ir a una estación anterior, para allí tomar un regional que sustituía al cercanías. Pero claro, sin saber muy bien donde te montas, no sabes donde bajarte… y nos pasamos 2 paradas. Acabamos en un pueblo perdido de la mano de Dios y tuvimos que esperar casi una hora hasta el siguiente regional, que felizmente nos llevó a Potsdam.

Es muy recomendable visitar esta ciudad. Es bastante antigua, ya que sobrevivió en parte a los bombardeos, y tiene varias cosas que merecen la pena de visitar: la calle principal a la puerta de la ciudad, la universidad y los palacios.

Potsdam

Dado que perdimos toda la mañana con los malditos trenes, solo nos dio tiempo de ir a ver los palacios. Para llegar desde la estación es muy sencillo: puedes tomar el autobús (que te deja a la entrada) o el tranvía, que te deja algo más lejos pero solo es un paseíto.

Y en cuanto a los palacios en sí: no hay palabras para describir lo que es aquello. No es que tengan un par de palacios uno al lado del otro ¡es que tienen un montón! Podría decir sin exagerar que solo los jardines tienen que ocupar 10 hectáreas, que cada palacio es gigantesco y que paré de contar estatuas cuando iba por 50.

Los dos más impresionantes son Sanz Souci (que significa en francés “sin preocupaciones”, y era lo que había escrito en mi portal antes de que llegara) y el Palacio Nuevo.

Dejo aquí unas fotos que hizo Cris para que mis lectores se hagan una idea. Si vienes por Berlín, créeme, no puedes perderte esto. Eso sí, infórmate bien de cómo llegar para que no te pase lo que a nosotros.

viernes, 31 de julio de 2009

Memorial Soviético

El tema del Berlín Oriental daría para escribir libros enteros. La cantidad de historias que cuentan por ahí de cómo era la vida en el Este de la ciudad es abrumadora. Para ayudar un poco recomendaría un par de películas: “Goodbye Lenin” y “La vida de los otros”, ambas alemanas, y la última Óscar a la mejor película extranjera en 2007.

Aún quedan numerosísimos monumentos en la ciudad de cuando esta formaba parte de la RDA, entre ellos un monumento gigantesco a Honecker en Prenzlauerberg. No obstante, si vienes por Berlín no te pierdas el memorial soviético en Treptower Park, que fue construido como monumento a los soldados del Ejército Rojo caídos durante la batalla de Berlín. El memorial cuenta con una entrada de mármol procedente de la antigua cancillería del innombrable, pedestales con grabados de batallas y citas de Stalin, tanto en alemán como en ruso (que son unas perlas impagables) y un soldado gigantesco, que con una mano sostiene a una niña y con la otro una espada que despedaza una esvástica.

Lo dicho, otra visita interesante y completamente gratis. El memorial se encuentra en el parque Treptowerpark, con una estación del mismo nombre.


viernes, 17 de julio de 2009

Bilder, noch mal

Una nueva tanda de foticos. Como siempre, más en mi galería de flickr.

Pablo y Cris

Mi hermano Pablo con Cris, en el Lindebräu.

Visita a Görlitz

Foto con la gente del departamento donde estoy haciendo el proyecto, cuando fuimos a la visita de la fábrica de Siemens, en Görlitz

Arthur's Party


Arthur's Party

Fotos de la fiesta que nos montó Arthur (el ruso con cara de loco) la semana pasada.

International Erasmus Bbq Party

Esta es de ayer. Nos montaron una fiesta para todos los Erasmus de Berlín en un albergue que es un barco. Aunque más que fiesta Erasmus parecía una fiesta Italoespañola.

sábado, 4 de julio de 2009

S-Bahn Party II

Así como pasa el tiempo y me acerco al final de mi periodo erasmus oficial, nace en mi el miedo, como el del soldado que vuelve de la guerra, que debe unirse de nuevo a la vida civil. Y de esta forma, mientras se cierra esta etapa, al igual que en las series de televisión, los extremos se unen formando un círculo que une el presente con el pasado, recogiendo todo lo acontecido durante este tiempo.

A lo que voy es, que después de 9 meses aquí, ya empiezo a reconocer a la gente de las fiestas. Y más que nada porque ayer estuve en la mejor y mas recojonuda fiesta de S-bahn party de todos los tiempos.

S Bahn Party II

Ya conté que era eso de las S-bahn party. Algún privilegiado hasta pudo vivir una. Yo ya voy por la tercera, pero es que esta se lleva la palma. En principio solo era una nota llamando a la gente a unirse a la fiesta, pero se han ido sofisticando y ahora ya es casi una organización real. Y con organización real me refiero a que había temática (fiesta hawaiana) y un organizador (un colgado que iba tirando de unos bafles con una batería de coche.

Esta vez la voy a contar entera.

S Bahn Party II

Hora de comienzo: 22:00 en la estación de Rathaus Schöneberg, parada de la U4, una linea que tan solo tiene 5 estaciones y trenes de un único vagón. No llama la atención y apenas la usa nadie: no hay peligro de ver a la poli. Llegamos justísimos de tiempo (los alemanes son puntuales hasta para las fiestas ilegales), y de ahí a correr. Más de 200 personas cantando y gritando, bebiendo y fumando en un pequeño vagón que se tambaleaba de un lado a otro. Indescriptible.

Llegamos al final de línea: Nollendorf platz. De ahí cambiamos a la U2, dirección Rhuleben. Nos bajamos en Ernst-Reuter-Platz ¿por qué? Porque necesitamos agua, mucha agua ¡es una fiesta hawaiana! Así que todos a la calle, a meternos de cabeza en la fuente. Todo el mundo empezó a quitarse la ropa (la mayoría llevaban bañador) y a la fuente.

S Bahn Party II

Al cabo de un rato aparece el primer policía. Medio descojonado y flipando con el espectáculo, pidió refuerzos al ver la que estábamos armando. El colgado de los altavoces toca retirada, ¡de vuelta a los trenes!

Siguiente parada: Zoologischer Garten: centro pijo de Berlín. Salimos lo justo para ver a la policía que ya nos estaba esperando ¡pero no pasa nada! De esta estación salen docenas de lineas, así que rápidamente el colgado de los altavoces hace una rápida maniobra que nos lleva directos a la S-bahn. Próxima parada: Alexanderplatz, al refugio de Berlín este.

S Bahn Party II

Y joer la que armamos en Berlín este. Ya al amparo de los rascacielos de la plaza de Alejandro, volvimos a liarla parda con el agüita de la fuente y las cervezas que llevábamos en el cuerpo. Creo que aguantamos otra hora más hasta que tocó otra vez retirarnos cuando la poli nos volvió a encontrar. Si queríamos continuar la fiesta teníamos que huir, y bien lejos.

Alt-Tempelhof, la parada al sur del aeropuerto de Tempelhof, a tomar pol'culo de todo. Al colgado de los altavoces se le fue la mano. Nos metimos en un parque, perdido de la mano de diox, lleno de lagos y sin una puta luz, a continuar la fiesta. No había forma de que nos encontraran... o eso pensábamos. ¡Volvió la policía una vez más! Increíblemente los vimos mas de 5 veces en toda la noche, y siempre nos encontraban. Ya eran más de las 3 de la madrugada. Ya valía por esa noche.

En fin, menuda pasada de fiesta. La gente bebía sin parar, cantaban sin parar, gritaban sin parar. Estaba montado de puta madre, y con el calorcito, lo de meterse por las fuentes del camino ya es la guinda.

Volviendo a la paranoia de la introducción: es escalofriante que, siendo esto una fiesta mas o menos aleatoria, ya empieces a reconocer las caras de la gente que siempre están en estas movidas, principalmente los españoles e italianos.

S Bahn Party II

Ya solo queda preguntarse ¿cuando será la próxima?